
En entrevistas laborales, la pregunta que compara tu empleador actual con la empresa que te entrevista es más una prueba de actitud que un examen de hechos. Yo la analizo como un indicador de profesionalidad: busca señales sobre tu criterio, tu capacidad para evaluar organizaciones y tu disposición a mantener relaciones constructivas. Responder con mesura protege tu reputación y mantiene abiertas opciones comerciales y profesionales que, en muchos sectores, son más valiosas que una crítica sincera pero imprudente.
Contexto y riesgos: por qué la pregunta importa
Qué evalúa realmente el entrevistador
Cuando escucho esta pregunta en procesos de selección, veo tres áreas que el entrevistador evalúa: tu actitud hacia colaboradores y clientes potenciales, tu preparación sobre la empresa y tu capacidad para ofrecer valor sin caer en el reproche. No es una cuestión de lealtad personal, sino de señales externas que proyectas sobre cómo representarías a esa organización.
En mi experiencia, un candidato que critica abiertamente a su empleador actual genera una alarma inmediata. El entrevistador interpreta esa negatividad como un riesgo para la relación con clientes, proveedores o socios que puedan coincidir con la empresa saliente. Esa percepción pesa más que la veracidad del comentario.
También se valora la precisión: mostrar que conoces la actividad, los retos y las prioridades de la empresa que te entrevista demuestra que no buscas un simple escape, sino un encaje profesional fundamentado. Por eso la pregunta es tan útil para quien contrata.
Riesgos prácticos de una respuesta negativa
Decir que tu empresa actual “es horrible” o enumerar agravios personales tiene efectos inmediatos. Más allá del juicio moral, crea dudas sobre tu discreción y tu capacidad para colaborar con cuentas o stakeholders que podrían estar vinculados a tu empresa actual.
En procesos que he observado, esa actitud suele traducirse en rechazo, incluso cuando el candidato tiene las habilidades técnicas requeridas. El reclutador prefiere a alguien competente y discreto antes que a alguien que pueda convertir problemas internos en conflicto externo.
Si tu empleo actual mantiene relaciones comerciales con la empresa que te entrevista, la negatividad puede cerrar la puerta de forma irreversible. Por tanto, conviene mantener un enfoque profesional y orientado al futuro.
Priorizando el mensaje: objetividad y profesionalidad
La estrategia que recomiendo es simple: reconoce aspectos positivos del puesto actual y articula, con datos o ejemplos, por qué la nueva posición representa una mejora profesional. Evita juicios personales y céntrate en oportunidades de crecimiento, tecnología, mercado o responsabilidades.
He visto respuestas efectivas que combinan agradecimiento por la formación recibida y una explicación sobre la ambición propia: esa combinación reduce riesgos y posiciona al candidato como una inversión segura para el empleador.
En suma, el entrevistador busca señales de madurez profesional y ajuste cultural; responder con equilibrio satisface esa intención.
Claves prácticas para estructurar la respuesta
- Investiga primero: conoce productos, mercados y anuncios recientes de la empresa que te entrevista.
- Mantén un tono profesional: evita calificativos personales o acusaciones.
- Redirige hacia tu aporte: explica cómo tu experiencia en el puesto actual te prepara para el siguiente.
- Sé conciso: dos o tres frases bien medidas suelen ser suficientes.
- Evita hablar de beneficios personales: no centres la respuesta en vacaciones o teletrabajo.
Formulación recomendable en tres partes
Primera parte: reconocimiento breve de lo que tu empresa actual te ha aportado. Una frase que muestre profesionalidad, por ejemplo, formación recibida o responsabilidades asumidas. Esa apertura evita parecer destructivo.
Segunda parte: transición hacia lo que te atrae de la empresa entrevistadora. Aquí conviene usar hechos verificables (lanzamientos, inversión en tecnología, expansión de mercados) para demostrar que has hecho la tarea de investigación.
Tercera parte: cierre centrado en valor. Explica, en una o dos frases, cómo tus competencias transferibles ayudarán a la compañía a alcanzar sus objetivos. En mi experiencia, ese cierre suele decidir la impresión final.
Tono, palabras a evitar y matices
Evita términos absolutos: “horrible”, “inepto”, “negligente”. Son palabras que convierten una crítica en una señal de alerta. Utiliza en su lugar categorías profesionales: “fase de estabilidad”, “modelo de negocio consolidado”, “menor foco en innovación”.
Un matiz útil es la frase neutral que desvía la atención del juicio y la orienta hacia el encaje: “Valoro X de mi puesto actual; me interesa Y de su empresa porque me permitirá…” Esa fórmula es directa y no suena evasiva.
En mi trabajo con candidatos, he comprobado que la discreción es un activo; quien la practica proyecta fiabilidad y paciencia para gestionar cuentas y equipos.
Impacto práctico: qué significa para hogares y pymes
Consecuencias para el candidato y su familia
En un plano doméstico, la forma en que gestionas la salida de un empleo tiene efectos concretos: referencias, estabilidad de ingresos y redes profesionales. Una respuesta mal planteada puede complicar la obtención de cartas de recomendación o generar filtraciones que afecten negociaciones económicas.
Si dependes de esa transición para cambios en la situación familiar (mudanza, escolarización, adaptaciones), la prudencia en la entrevista reduce riesgos. Mantener una narrativa profesional preserva opciones y evita tensiones que puedan repercutir en las decisiones familiares.
Personalmente, he visto procesos en que una salida bien gestionada permitió mantener la relación con el empleador previo como cliente o referencia, lo que facilitó conciliación económica durante los primeros meses del cambio.
Implicaciones para pymes al contratar
Para una pyme, la respuesta del candidato es una señal sobre su capacidad para representar la empresa frente a clientes y proveedores. Una actitud combativa sugiere riesgos en la gestión de cuentas; una actitud constructiva indica mayor probabilidad de colaboración a largo plazo.
Desde la óptica de selección, las pymes valoran la adaptabilidad y la discreción porque suelen operar con redes comerciales estrechas. Recomiendo a las pymes que prioricen perfiles que muestren equilibrio entre lealtad y ambición profesional.
En procesos que he analizado, la conversión de candidatos a empleados se correlaciona con respuestas que ponen el foco en el mutuo beneficio: cómo el candidato contribuye y qué puede aprender en la nueva organización.
Ejemplos numéricos y frases modelo
Ejemplo 1: producto y expansión (respuesta breve y concreta)
Situación: mi empresa actual lanzó 3 productos el último año, mientras que la compañía que me entrevista ha introducido 15 en el mismo periodo y reporta crecimiento en nuevos mercados. Respuesta posible: “Mi empresa actual me permitió gestionar lanzamientos; me interesa su ritmo de innovación porque me daría la oportunidad de aplicar esa experiencia en mercados más amplios.”
Esta formulación funciona porque combina un dato verificable (número de lanzamientos) con una referencia a tu experiencia, sin descalificar a nadie. En mi observación, mensajes de este tipo transmiten competencia y criterio.
Si el entrevistador pregunta por cifras, mantente en rangos y evita exageraciones. La concreción razonada transmite credibilidad.
Ejemplo 2: formación y recursos (cómo presentarlo con números simples)
Situación: la empresa que te entrevista invierte en formación. Puedes decir: “En mi puesto actual recibí formación puntual; su inversión continua en tecnología y formación me permitiría acelerar mi curva de aprendizaje.” Si, por ejemplo, la compañía ofrece programas anuales que formaron a 50 empleados, mencionar esa dimensión contextualiza tu interés.
En entrevistas que he seguido, el entrevistador valora que el candidato articule cómo convertirá esa inversión en resultados tangibles, por ejemplo: “mejoraría tiempos de entrega un 10%” —siempre como estimación— o “ampliaría cartera en X segmentos”.
Usar cifras redondas (10%, 3, 50 empleados) facilita la comunicación y evita impresiones vagas. No se trata de prometer resultados, sino de mostrar pensamiento orientado a impacto.
Frases modelo para adaptar
- “Aprecio la experiencia y la estabilidad en mi empresa actual; me atrae su foco en innovación porque me permitiría aplicar y ampliar esas capacidades.”
- “Mi puesto me dio formación X; su organización parece invertir más en esa área y creo que puedo contribuir con resultados medibles.”
- “Valoro la cultura de mi empresa actual; busco ahora un entorno con mayor proyección en mercados internacionales.”
Mini glosario
- Encaje profesional: correspondencia entre tus capacidades y las exigencias del puesto. Una buena respuesta debe evidenciar este encaje.
- Tono profesional: registro comunicativo que evita juicios personales y prioriza hechos y competencias.
- Transferibilidad: capacidad de aplicar habilidades adquiridas en un contexto a otro distinto; clave para argumentar la transición.
- Red flags: señales negativas que el entrevistador detecta y que pueden llevar al rechazo, como falta de discreción o quejas personales.
- Spin the question: técnica para reformular la pregunta hacia lo que te interesa destacar: crecimiento, aprendizaje o contribución.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Debo evitar decir algo negativo sobre mi empleador actual?
Sí. Evitar lo negativo es la regla práctica. Incluso si la experiencia fue mala, una crítica abierta puede dañar tu credibilidad y cerrar puertas. Mejor enmarcar la salida en términos de búsqueda de desarrollo profesional.
En mi experiencia, decir que buscas “mayor responsabilidad” o “un entorno más orientado a la innovación” suele ser suficiente para explicar la motivación sin descalificaciones.
La excepción sería cuando te pregunten directamente sobre un conflicto concreto; entonces responde con hechos comprobables, evitando interpretaciones personales.
¿Cómo muestro que investigué la empresa sin exagerar?
Usa datos concretos y verificables: lanzamientos, inversiones anunciadas, foco de mercado. Menciona cómo esos elementos conectan con tu experiencia. La clave es coherencia entre lo que dices y lo que puedes demostrar con ejemplos profesionales.
He observado que los entrevistadores aprecian cuando la investigación se traduce en preguntas pertinentes; eso demuestra interés informado más que entusiasmo desmedido.
Evita afirmar superioridades absolutas: mejor hablar de diferencias prácticas que de juicios genéricos.
Si no encuentro nada positivo que decir sobre mi empresa actual, qué hago?
No es necesario alabar a la empresa actual. Si no hay aspectos positivos reales, céntrate en lo que te atrae de la oportunidad actual: responsabilidades, proyectos, tecnologías o mercados. Redirigir la conversación es preferible a inventar halagos.
En procesos donde he participado, esa estrategia ha permitido a candidatos con experiencias difíciles mantener intacta su opción de contratación.
Siempre evita entrar en detalles que puedan parecer vengativos o personales; mantén la conversación en términos profesionales.
¿Puedo usar un ejemplo concreto de mi empleo actual en la respuesta?
Sí, siempre que el ejemplo sea profesional y no implique revelar información confidencial. Un proyecto, una competencia adquirida o un resultado medible son buenas elecciones si ilustran lo que puedes aportar.
Recomiendo preparar dos ejemplos breves y verificables para usar según convenga; esa preparación mejora la fluidez y reduce el riesgo de una reacción impulsiva.
En mi trabajo, quienes vienen con ejemplos claros transmiten mayor solvencia y confianza.
¿Qué errores comunes debo evitar al responder?
Los errores más frecuentes son: hablar demasiado de beneficios personales, criticar con emoción, y no conectar la respuesta con el valor que aportarás. Cualquiera de ellos reduce las probabilidades de avanzar en el proceso.
Una respuesta estructurada, breve y orientada a resultados suele ser la opción más segura. Practicarla en voz alta ayuda a mantener el tono adecuado.
Mi recomendación práctica es preparar una frase de 30–45 segundos que siga la estructura: reconocimiento, transición y contribución.






