Receta: Galletas Crinkle de Chocolate al Horno

Galletas crinkle: textura tipo brownie, capa de azúcar agrietada y sabor intenso. Receta fácil, consejos de conservación y variaciones para un resultado siempre jugoso.

Ficha de la receta

Raciones: 48 galletas • Preparación: 25 minutos • Cocción: 40 minutos (total acumulado por tandas) • Tiempo de reposo: 45 minutos • Listas en: 1 hora 50 minutos • Calorías por galleta: 103 kcal

Imagen: no incluida.

Estas galletas crinkle de chocolate ofrecen una textura tipo brownie, húmeda y muy tierna, con la característica capa de azúcar glass que se agrieta al hornearse. Son sencillas de preparar y perfectas para compartir: la receta rinde abundante cantidad, así que conviene planificar el refrigerio o los envases para regalar.

Ingredientes

Lista principal y función de los ingredientes

El equilibrio entre ingredientes secos y húmedos marca el éxito de estas galletas. La harina mantiene la estructura; el polvo de hornear aporta el soplo necesario para que la superficie se agriete formando ese efecto crinkle; la sal realza el sabor del cacao.

La receta usa aceite vegetal en vez de mantequilla precisamente para lograr una miga más húmeda y una textura semejante a la de un bizcocho de chocolate: el aceite mantiene la jugosidad. El cacao sin azúcar aporta el sabor intenso y, junto al azúcar granulado, genera la base de dulzor; el azúcar glas es imprescindible para el acabado nevado.

Los huevos ligan la masa y favorecen el aspecto agrietado al hornearse; la vainilla redondea el aroma. Yo siempre insisto en medir con precisión: donde hay gramos se indican gramajes; cuando se usan tazas, conviene seguir la técnica recomendada (spoon & level) o, mejor, usar báscula.

  • 2 1/3 cups (284 g) harina de trigo (todo uso, preferiblemente sin blanquear)
  • 2 tsp polvo de hornear
  • 1/2 tsp sal
  • 2 cups (400 g) azúcar granulado
  • 3/4 cup (175 ml) aceite vegetal (puede usarse aceite de oliva suave)
  • 1 cup (85 g) cacao en polvo sin azúcar (no procesado en Holanda)
  • 4 huevos grandes
  • 2 tsp extracto de vainilla
  • 3/4 cup (97 g) azúcar glas (para rebozar)

Consejos sobre las cantidades y el cacao

Si dispones de báscula, mi recomendación profesional es usarla: la harina ‘spooned into cup’ tiende a compactarse si no se mide correctamente. En la receta original se especifica cómo medir la harina; con la báscula evitas variaciones y resultados inconsistentes.

Respecto al cacao, utiliza cacao en polvo sin endulzar y sin tratamiento alcalino (no Dutch process) para mantener la acidez que ayuda al polvo de hornear a actuar. Esto conserva ese sabor a chocolate clásico, profundo y ligeramente brillante en la miga.

Si prefieres reducir azúcar, ten en cuenta que la textura final y la apariencia del agrietado dependen del contenido de azúcar: sustituir gran cantidad de azúcar influirá en la elasticidad de la masa y puede reducir el crinkle. Para modificaciones drásticas busca recetas adaptadas a tu objetivo.

Preparación

Antes de empezar: organización y técnica

Organizar los pasos y preparar utensilios facilita el trabajo: ten a mano un bol mediano para los secos, un batidor de varillas o robot con pala, una bandeja con papel de horno y una cuchara o scoop para formar porciones. Yo suelo disponer la azucar glas en un bol ancho para que el rebozado sea rápido y uniforme.

La refrigeración de la masa es clave. La receta contempla dos opciones: congelar 45–60 minutos o refrigerar toda la noche; ambas reducen la pegajosidad y permiten formar bolas compactas. Si vas con prisa, el tiempo mínimo es congelación corta, pero para mejor sabor y textura deja la masa en frío hasta que sea manejable.

Precalienta el horno justo antes de hornear las tandas. He observado que trabajar con porciones de masa frías y hornear en bandejas frías evita que las galletas se extiendan en exceso; además, dejar espacio entre ellas garantiza un crinkle definido.

Elaboración paso a paso

A continuación describo el proceso tal y como yo lo realizo, fiel a las cantidades y tiempos indicados. Mantén los tiempos de horneado y la temperatura para obtener la textura deseada: exterior asentado y centro tierno.

Si vas a hacer las 48 unidades de una sola tanda, divide el trabajo: forma las bolas en varios paquetes y hornéalas por tandas para conservar la temperatura de la masa. Yo recomiendo sacar solo una porción de masa del frigorífico mientras trabajas con las demás.

Lee todos los pasos antes de comenzar; así evitas interrumpir la cadena y perder calor del horno o tiempo de reposo necesario para la masa.

  1. En un bol mediano mezcla 2 1/3 cups (284 g) de harina, 2 tsp polvo de hornear y 1/2 tsp de sal; reserva.
  2. En el bol de la batidora con pala o con un batidor manual, bate 2 cups (400 g) de azúcar granulado con 3/4 cup (175 ml) de aceite vegetal hasta que estén integrados.
  3. Añade 1 cup (85 g) de cacao en polvo y mezcla bien hasta obtener una textura homogénea.
  4. Incorpora 4 huevos y 2 tsp de extracto de vainilla; bate hasta que la mezcla sea uniforme.
  5. Agrega la mezcla de harina y bate solo hasta que se integre; no trabajes en exceso la masa.
  6. Cubre la masa y congélala 45–60 minutos o refrigérala toda la noche, hasta que no esté pegajosa y sea manejable.
  7. Precalienta el horno a 180 °C. Forra bandejas con papel de horno o silicona.
  8. Coloca 3/4 cup (97 g) de azúcar glas en un bol para rebozar.
  9. Saca aproximadamente 1/4 de la masa del frigorífico para trabajar y deja el resto frío.
  10. Forma bolas de aproximadamente 2,5 cm (1 inch) de diámetro; puedes usar una cuchara o scoop para galletas.
  11. Pasa cada bola por azúcar glas hasta cubrirla bien; colócalas en la bandeja dejando 5 cm de separación entre ellas.
  12. Hornea en horno precalentado 10–13 minutos: deben quedar casi asentadas, ligeramente blandas al tacto y con el exterior firme para conservar un interior fudgy.
  13. Deja reposar las galletas varios minutos sobre la bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que terminen de enfriar.
  14. Una vez casi frías, guarda en un recipiente hermético. Repite el proceso con el resto de la masa.

Notas, variantes y conservación

Variantes que funcionan

La receta admite pequeñas variaciones sin perder su esencia. Añadir 1/2 tsp de extracto de menta produce un contraste fresco con el chocolate; el sabor se integra muy bien y recuerda a las versiones navideñas.

Para un centro fundente, coloca un caramelo tipo Rolo o una porción de Nutella/crema de cacahuete congelada en el interior de cada bola antes de rebozar y hornear. Esa pequeña sorpresa convierte la galleta en un bocado más goloso.

Si buscas un matiz más intenso, añade 1 tsp de café instantáneo en polvo a la masa: realza el chocolate sin aportar sabor a café marcado. También puedes incorporar frutos secos picados, como nueces o pecanas, para añadir textura.

Conservación y congelación

Para mantener la textura, guarda las galletas en un recipiente hermético en una sola capa si es posible o separando las capas con papel de horno. A temperatura ambiente aguantan hasta 3 días en buen estado; si las refrigeras, pueden durar hasta 1 semana.

Las galletas ya horneadas se congelan bien hasta 3 meses; coloca papel de horno entre capas para evitar que se peguen. Ten en cuenta que el azúcar glas puede absorber humedad y convertirse en una superficie algo pegajosa tras el descongelado, aunque el sabor sigue siendo excelente.

La masa cruda también se congela: forma porciones en cucharadas, congélalas en una bandeja y luego guarda en bolsa hermética hasta 2 meses. Descongela en el frigorífico durante la noche antes de rebozar en azúcar glas y hornear.

Tabla nutricional

Porción 1 galleta
Calorías 103 kcal (36 kcal procedentes de grasa)
Grasas 4 g — 6%
Grasas saturadas 3 g — 19%
Colesterol 15 mg — 5%
Sodio 30 mg — 1%
Potasio 60 mg — 2%
Hidratos de carbono 16 g — 5%
Azúcares 10 g — 11%
Proteínas 1 g — 2%
Vitamina A 25 IU — 1%
Calcio 15 mg — 2%
Hierro 0.6 mg — 3%

Valores estimados. Las cifras son orientativas y pueden variar según ingredientes y tamaño de las porciones.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar una batidora de mano en lugar de robot?

Sí, una batidora de mano funciona perfectamente. La masa inicial es relativamente líquida antes de añadir la harina, por lo que la batidora de mano mezcla bien los azúcares, el aceite, el cacao y los huevos.

Procura mezclar con movimientos envolventes cuando incorpores la harina para evitar desarrollar demasiado el gluten. Yo acostumbro a terminar la integración con una espátula para sentir la textura justa.

Si utilizas batidora de mano, vigila los tiempos para no incorporar aire excesivo; la masa debe quedar homogénea pero no excesivamente batida.

¿Es necesario refrigerar la masa?

Sí: enfriar la masa facilita formar bolas y favorece el crinkle durante el horneado. Si horneas masa muy blanda, las galletas se expandirán y perderán la textura característica.

La receta permite congelar 45–60 minutos como alternativa rápida o refrigerar toda la noche para mayor comodidad. Yo prefiero la refrigeración prolongada cuando puedo; el sabor se asienta y la textura mejora.

Si tienes manos pegajosas, refrigera porciones ya formadas o pulveriza ligeramente con spray antiadherente las manos al dar forma.

¿Se pueden congelar las galletas o la masa?

Las galletas horneadas se conservan bien hasta 3 meses en el congelador, separadas por papel de horno. Tras descongelarlas pueden perder algo del polvo de azúcar en la superficie, pero mantienen la textura y el sabor.

La masa cruda también se congela con excelentes resultados hasta 2 meses. Congela porciones sobre una bandeja y luego trasládalas a una bolsa hermética; descongela en el frigorífico antes de rebozar y hornear.

Para hornear desde congelado, deja atemperar ligeramente las porciones o agrega un minuto extra de horneado, vigilando que no se pasen.

¿Por qué es importante el azúcar glas en el rebozado?

El azúcar glas genera el contraste visual y favorece el agrietado: durante el horneado el exterior se fija mientras que el interior sube y se contrae, fraccionando la capa azucarada en el característico crinkle blanco sobre el chocolate oscuro.

Cubrir bien las bolas con azúcar glas realza la estética y aporta un dulzor extra en el primer bocado. Si buscas un efecto menos marcado, reduce ligeramente la cantidad, pero la apariencia clásica se obtiene con una cobertura generosa.

Ten en cuenta la humedad: al descongelar o en climas muy húmedos el azúcar puede perder definición y volverse algo pegajoso; aun así, el sabor permanece excelente.

Mi consejo final: respeta el tiempo de reposo y hornea hasta que las galletas estén apenas asentadas. Así conseguirás el interior fudgy que distingue a estas crinkle de chocolate.

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Lucia Gomez

Lucía Gomez es cocinera doméstica avanzada y redactora gastronómica centrada en cocina accesible: rápidas, saludables, repostería y batch cooking. Su metodología prioriza ingredientes asequibles, técnicas replicables y tiempos verificados en cocina real. Cada receta incluye lista de ingredientes clara, pasos numerados, variantes por alergias o preferencias y consejos de presentación sin artificios. Lucía dirige la línea editorial de fichas “smart” con tarjeta de información (porciones, tiempos, conservación) y tablas de nutrición aproximada. Apuesta por la recuperación de recetas tradicionales con enfoques modernos (airfryer, olla lenta) y por minimizar desperdicio con reaprovechamientos. Su comunidad valora su tono cercano, los resultados consistentes y su obsesión por testear medidas y horneados para evitar errores comunes.

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