Receta: Pollo al horno con miel y ajo crujiente

Pollo empanado y horneado, cubierto con una salsa de miel, ajo y jengibre. Rápido, jugoso y con truco para mantener la textura crujiente: lo sirvo y mezclo al momento.

Prefiero versiones al horno cuando quiero el mismo placer del pollo crujiente sin recurrir a freír. Esta receta convierte pechuga de pollo en dados empanados con panko, los hornea hasta que quedan jugosos y los mezcla con una salsa de miel, ajo y jengibre que se vuelve pegajosa y adictiva al instante. En casa la preparo con arroz y brócoli; es rápida, accesible y perfecta para una cena entre semana.

Tarjeta de la receta

Tiempo de preparación: 15 minutos • Tiempo de cocción: 15 minutos • Listo en: 30 minutos

Raciones: 5

Calorías por ración: 347 kcal

Temperatura del horno: 200 °C (aprox. 400 °F)

Pollo al horno con miel y ajo crujiente

Ingredientes

Ingredientes para el pollo

680 g de pechuga de pollo sin piel y sin hueso, cortada en dados de 2–2,5 cm.

2 huevos grandes, batidos.

1 1/2 tazas de panko (aprox. 150 g) para un empanado ligero y crujiente.

Ingredientes para la salsa

1/3 taza de agua (aprox. 80 ml), dividida.

2 1/2 cucharaditas de maicena (≈12,5 ml) disueltas en 1 cucharada de agua y luego mezcladas con el resto.

1 1/2 cucharaditas de aceite (≈7,5 ml), yo uso oliva suave o un aceite de sésamo ligero.

1 1/2 cucharadas de ajo picado (≈22 ml) y 1 cucharadita de jengibre fresco finamente picado.

1/3 taza de miel (≈80 ml) y 3 1/2 cucharadas de salsa de soja (≈52–55 ml).

Notas sobre los ingredientes

El pollo en dados permite que el empanado quede uniforme y que la cocción sea rápida. Si prefieres muslos deshuesados, la receta funciona igual; recuerda ajustar tiempos según el tamaño de los trozos.

El panko aporta una textura aireada que resiste mejor el horneado: no dorará tanto como al freír, pero aporta crocancia al primer bocado. Si no tienes panko, pan rallado fino funciona pero la sensación final cambia.

Para la salsa utilizo miel y soja en esas proporciones porque equilibran dulce y salado; si quieres reducir azúcar, puedes disminuir la miel y compensar con una cucharadita adicional de soja, aunque cambiará el perfil de sabor.

Preparación

Empanado y horneado del pollo

Precaliento el horno a 200 °C y cubro una bandeja con papel de horno. Trabajo por tandas pequeñas para no apelmazar los trozos y obtener una capa de panko bien adherida.

En un bol bato los huevos hasta que estén homogéneos. En otro plato amplio coloco el panko. Paso los dados de pollo por huevo y luego los cubro con panko, presionando ligeramente para que quede adherido. Coloco los trozos en una sola capa sobre la bandeja.

Horneo entre 14 y 18 minutos, según el tamaño de los dados. La temperatura interna debe alcanzar 74 °C (165 °F) en las piezas más grandes. Ten cuidado: el empanado no se dorará mucho en el horno; la salsa aportará el color final. Evita exceder el tiempo para que el pollo no se seque.

Elaboración de la salsa

Mientras hornea el pollo preparo la salsa. Disuelvo la maicena en una parte del agua hasta obtener una mezcla lisa, y mezclo con el resto del agua para tener el líquido listo.

En una cazuela pequeña caliento la cucharadita y media de aceite a fuego medio. Añado el ajo y el jengibre y los salteo sólo hasta que empiecen a desprender aroma, unos 20–30 segundos; no deben dorarse demasiado para evitar amargor.

Añado la miel y la soja, remuevo y vierto la mezcla de agua y maicena. Llevo a ebullición suave y mantengo un hervor corto hasta que espese, unos 30–60 segundos. Retiro del fuego y cubro para mantener caliente.

Montaje y servicio

Cuando el pollo está hecho lo retiro del horno y lo incorporo a la sartén con la salsa justo antes de servir. Mezclo con cuidado para que el panko conserve parte de su textura; si lo mezclas demasiado pronto se humedecerá y perderá crocancia.

Espolvoreo con cebollino picado y semillas de sésamo si las tienes. Sirvo sobre arroz blanco o brócoli al vapor; también funciona con arroz de coliflor para una versión más ligera.

Consejo experto: para conseguir el mejor contraste entre crujiente y salsa pegajosa, mezcla y sirve inmediatamente. Si necesitas preparar con antelación, hornea el pollo y manténlo a temperatura templada; añade la salsa al último momento.

Lista de pasos (numerada)

  1. Precalentar el horno a 200 °C y forrar una bandeja grande con papel de horno.
  2. Cortar 680 g de pechuga en dados de 2–2,5 cm.
  3. Batir 2 huevos en un bol y colocar 1 1/2 tazas de panko en un plato aparte.
  4. Sumergir los dados en huevo, escurrir ligeramente y rebozar con panko, presionando para que se fijen.
  5. Disponer los dados en una sola capa en la bandeja y hornear 14–18 minutos hasta 74 °C interno.
  6. Mientras tanto, disolver 2 1/2 cucharaditas de maicena en 1 cucharada de agua y mezclar con el resto del 1/3 taza de agua.
  7. Calentar 1 1/2 cucharaditas de aceite en una cazuela pequeña; saltear 1 1/2 cucharadas de ajo picado y 1 cucharadita de jengibre 20–30 segundos.
  8. Añadir 1/3 taza de miel y 3 1/2 cucharadas de salsa de soja; verter la mezcla de agua y maicena y llevar a ebullición hasta espesar (30–60 segundos).
  9. Retirar la salsa del fuego y mantener tapada hasta que el pollo esté listo.
  10. Toss el pollo con la salsa justo antes de servir. Decorar con cebollino y sésamo y acompañar con arroz o verduras.

Notas, variantes y conservación

Variantes de sabor

Si buscas un contraste picante, añade copos de guindilla al saltear el ajo, o una cucharadita de salsa sriracha en la mezcla de miel. Esto aporta una nota tipo picante dulce sin complicar la receta.

Para una versión más ahumada, sustituye parte de la salsa de soja por una salsa tamari ahumada o incorpora una pequeña cantidad de aceite de sésamo tostado al final para intensificar el aroma.

Si prefieres menos dulzor, reduce la miel a 2 cucharadas y compensa con 1 cucharada extra de soja; tendrás una salsa más umami y menos pegajosa.

Consejos para textura

Un error común es empanar muchos trozos a la vez; trabajar en tandas pequeñas garantiza que cada trozo tenga una capa uniforme de panko. Presiona ligeramente el panko contra el pollo para que se adhiera bien.

El panko no se dorará como al freír; su función principal aquí es aportar crujiente inicial. Para una textura extra crujiente, pulveriza ligeramente el empanado con unas gotas de aceite antes de hornear.

Evita añadir la salsa con demasiada antelación: el panko absorberá humedad y perderá crocancia. Mezcla y sirve al momento para mejor resultado.

Conservación y recalentado

Puedes guardar el pollo y la salsa por separado en recipientes herméticos en el frigorífico hasta 2 días. Mantenerlos separados evita que el empanado se empape.

Para recalentar, coloca el pollo en una bandeja y hornea a 180 °C unos minutos hasta que esté caliente para recuperar algo de crocancia; añade la salsa caliente al final. Evita microondas si quieres conservar textura crujiente.

Si anticipas preparar con tiempo, hornea el pollo y caliéntalo en el horno corto antes de servir; prepara la salsa justo antes y mezcla al momento para mantener contraste de texturas.

Tabla nutricional

Valores por ración (aprox.):

Concepto Por ración
Calorías 347 kcal
Grasas 7 g (Saturadas 1 g)
Colesterol 152 mg
Sodio 1021 mg
Potásio 611 mg
Hidratos de carbono 34 g (Azúcares 19 g)
Proteínas 35 g

Estas cifras son estimadas y sirven para orientar. Si quieres reducir sodio, usa salsa de soja baja en sal y ajusta la miel al gusto para mantener el equilibrio dulce-salado.

Para bajar calorías y azúcares, reduce la miel y acompaña con arroz integral o verduras al vapor en lugar de arroz blanco.

Un consejo práctico: medir la salsa con una cuchara de cocina evita exceso de azúcar por añadido y permite controlar el brillo y la textura final.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Puedo usar muslo de pollo en lugar de pechuga?

Sí. Los muslos deshuesados funcionan muy bien: tienen más grasa y permanecen jugosos aun con cocciones algo más largas. Ajusta el tiempo de horneado según el tamaño de los trozos.

Si optas por muslo, vigila el punto interno; mi referencia siempre es el termómetro: 74 °C en la parte más gruesa asegura seguridad y jugosidad.

Ten en cuenta que la textura del muslo es más suculenta y el empanado se comporta igual, aunque el sabor será más intenso.

¿Cómo hago la receta más ligera?

Reduce la miel a 2 cucharadas y usa salsa de soja baja en sodio. Sirve con arroz de coliflor o una guarnición de verduras para bajar hidratos y calorías por ración.

También puedes hornear sobre una rejilla para que el exceso de grasa escurra y el empanado quede menos impregnado.

Utilizar aceite en spray para el panko antes de hornear ayuda a obtener crocancia con menos grasa añadida.

¿Por qué mi empanado se queda blando?

Si se empapa es porque la salsa se añadió demasiado pronto o en exceso. El panko absorbe humedad, por eso insisto en mezclar justo antes de servir.

Otra causa es hornear demasiadas piezas juntas; deja espacio entre ellas para que circule el aire y el empanado se mantenga más firme.

Como solución, recalienta brevemente en horno fuerte para revitalizar la textura antes de añadir la salsa.

¿Puedo preparar la salsa con antelación?

Sí: la salsa se mantiene bien refrigerada 24–48 horas. Recalienta a fuego bajo removiendo hasta recuperar fluidez antes de añadirla al pollo.

Evita espesarla en exceso en frío; la maicena puede dar una textura más densa tras refrigerar, por eso al recalentar conviene añadir un chorrito de agua si es necesario.

Guarda la salsa en un recipiente hermético y mezcla con el pollo únicamente al servir para conservar el empanado crujiente.

¿Se puede hornear a otra temperatura y cuánto afecta?

Hornear a 200 °C es un buen equilibrio entre tiempo y textura. Temperaturas más altas dorarán más el empanado pero pueden secar el interior si los trozos son grandes.

A 220 °C necesitarás reducir tiempo y vigilar constantemente; a 180 °C puede tardar algo más y el empanado quedará menos crujiente. El objetivo es llegar a 74 °C interno sin resecar el pollo.

Mi recomendación: sigue 200 °C y comprueba con termómetro para obtener resultados consistentes.

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Lucia Gomez

Lucía Gomez es cocinera doméstica avanzada y redactora gastronómica centrada en cocina accesible: rápidas, saludables, repostería y batch cooking. Su metodología prioriza ingredientes asequibles, técnicas replicables y tiempos verificados en cocina real. Cada receta incluye lista de ingredientes clara, pasos numerados, variantes por alergias o preferencias y consejos de presentación sin artificios. Lucía dirige la línea editorial de fichas “smart” con tarjeta de información (porciones, tiempos, conservación) y tablas de nutrición aproximada. Apuesta por la recuperación de recetas tradicionales con enfoques modernos (airfryer, olla lenta) y por minimizar desperdicio con reaprovechamientos. Su comunidad valora su tono cercano, los resultados consistentes y su obsesión por testear medidas y horneados para evitar errores comunes.

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