Rendimiento y requisitos de Destiny 2 en PC: resumen rápido
Abordo aquí lo esencial para ejecutar Destiny 2 en PC: el juego llega con soporte para resolución nativa 4K, framerate sin límite y compatibilidad con HDR y configuraciones multi‑GPU. NVIDIA colaboró con Bungie para habilitar HDR en pantallas compatibles; la función aporta mayor rango de color y contraste, con colores más vivos en monitores y televisores que lo admitan. Por otro lado, SLI permitirá aprovechar configuraciones con varias tarjetas gráficas para aumentar el rendimiento, aunque su soporte completo llega con el lanzamiento definitivo. En cuanto a tiempos, la beta de PC estuvo disponible el 28 y 29 de agosto de 2025 (acceso anticipado para quienes reservaron), mientras que la versión final se desplegó el 24 de octubre de 2025.
Requisitos mínimos y recomendados: cómo interpretarlos
Qué significa cada nivel y cómo interpretar las cifras
Las especificaciones técnicas oficiales suelen dividirse en requisitos mínimos y recomendados; esa distinción no solo marca qué hardware es capaz de arrancar el juego, sino qué experiencia puedes esperar. En mi criterio, hay que leer los requisitos como una guía de experiencia: los mínimos garantizan funcionamiento aceptable, los recomendados apuntan a calidad visual y estabilidad a resoluciones moderadas, y para 4K/HDR necesitas hardware de gama alta.
Destiny 2 ofrece nativamente 4K y framerates sin límite, y además soporte HDR. Esto desplaza la interpretación de los requisitos: si tu objetivo es jugar en 4K con HDR activo, espera necesidades superiores a las de una partida en 1080p. Es relevante saber que la GTX 1080 Ti puede mover Destiny 2 a 4K y 60 fps, lo que la sitúa como referencia práctica. Por debajo de esa gama, habrá que reducir calidad para mantener una tasa de frames estable.
Cuando revises especificaciones técnicas, pregúntate siempre: ¿quiero calidad gráfica (texturas, sombras, HDR), o prioridad en fps para rendimiento competitivo? Y recuerda: la disponibilidad de SLI —compatible con Destiny 2 según la colaboración anunciada con NVIDIA— está pensada para quien busque escalar rendimiento con varias GPUs, pero su soporte llegó con la versión final del juego.
Preparar el PC para la beta y el lanzamiento
Para la beta de 2025 —acceso anticipado el 28 de agosto y abierto el 29— y para el lanzamiento final del 24 de octubre, hay tareas previas que conviene no saltarse. Yo siempre empiezo por actualizar drivers GPU: unidades de NVIDIA suelen incorporar optimizaciones para juegos con HDR y configuraciones multi‑GPU cuando están alineadas con el desarrollador. Actualizar el firmware de tu monitor o TV HDR también puede resolver inconsistencias de color o brillo.
Además, asegúrate de tener instalado el sistema operativo con los últimos parches y de que tu entorno no esté cargado de aplicaciones que consuman GPU/CPU en segundo plano. Si vas a probar SLI en la versión final, revisa las guías de configuración del fabricante de tu tarjeta y del driver para habilitar perfiles SLI y frame‑pacing, porque el escalado no es automático en todas las escenas.
Por último, comprueba espacio en disco y velocidad de almacenamiento: los tiempos de carga y la fluidez de streaming de texturas mejoran notablemente si usas una unidad SSD rápida. Yo lo considero un paso tan importante como tener una GPU potente, sobre todo en entornos con mundos abiertos o muchas texturas en alta resolución.
Ajustes gráficos clave y objetivos de FPS por tipo de GPU/CPU
Qué ajustes priorizar según tu objetivo
Si tu objetivo es jugar en 4K con HDR y mantener una experiencia visual impecable, prioriza texturas y efecto de iluminación, ya que son los que más se benefician del HDR y de las GPUs de alta gama. En mi experiencia, desactivar o reducir sombras, oclusión ambiental y calidad de partículas aporta más rendimiento que tocar texturas de alta resolución.
Para jugadores que buscan fps máximos en monitores de alta tasa de refresco, conviene bajar calidades de sombras y efectos volumétricos, mantener texturas en una calidad media‑alta si el VRAM lo permite, y activar opciones de frame‑capping solo si hay tearing visible. El equilibrio entre calidad y rendimiento depende también de la CPU: en escenas con muchos jugadores u objetos en pantalla, la carga es a menudo CPU‑bound, así que no es solo cuestión de GPU.
Recuerda que Destiny 2 permite framerates sin límite; recomendar un objetivo razonable depende de tu pantalla: 60 fps sigue siendo un buen referente para 4K, mientras que 120–144 fps tiene sentido en 1440p o 1080p con monitores de alta frecuencia. Yo suelo plantear perfiles de ajustes en términos de calidad, equilibrado y rendimiento para adaptarlos según tu hardware.
Objetivos de rendimiento por categoría de hardware
Partiendo de la referencia clara del juego, hay pautas útiles sin necesidad de cifras absolutas: a nivel práctico, las GPUs de gama alta mantienen 4K y 60 fps con buena calidad gráfica; la GTX 1080 Ti es un ejemplo real de esto. Si tienes un equipo de gama media actual, el objetivo razonable es 1080p o 1440p con ajustes en equilibrio para acercarte a 60 fps estables.
Para configuraciones multi‑GPU con soporte SLI, la intención es escalar más allá de los 60 fps en 4K. No obstante, la eficiencia del escalado depende del motor y del soporte de drivers: no esperes duplicar fps linealmente al añadir una segunda GPU. En muchos casos verás mejoras en escenas exigentes; en otras, la ganancia será marginal si el cuello de botella está en la CPU.
En cuanto a la CPU, procesadores modernos con múltiples núcleos y buen IPC ofrecen mejor estabilidad en zonas con muchos elementos simultáneos. Si tu CPU es antigua, podrás mejorar fps reduciendo la densidad de efectos y la distancia de dibujado, así que la optimización no es siempre una cuestión de GPU sola.
Benchmarks orientativos y expectativas reales
Cómo interpretar los resultados y qué esperar
No voy a presentar tablas numéricas exactas porque la experiencia varía mucho con resoluciones, ajustes y controladores. Lo que sí puedo ofrecer es un mapa mental de expectativas: en 4K con HDR activo y ajustes altos, una GPU potente como la GTX 1080 Ti sirve como horizonte de referencia para lograr ~60 fps en muchas escenas. Equipos por debajo de esa gama necesitarán reducir calidad o resolución para acercarse a esos números.
El framerate sin límite permite a equipos de gama muy alta exprimir tasas elevadas, pero la estabilidad entre escenas puede fluctuar. En mi experiencia editora, lo más habitual es que las escenas urbanas o con efectos volumétricos pesados reduzcan la tasa momentáneamente, mientras que momentos más estáticos o de interiores limpios la mejoren. Por eso los benchmarks deben leerse como promedios y percentiles, no como promesas absolutas.
SLI ofrece la posibilidad de subir el rendimiento en 4K, pero su eficacia depende del soporte en drivers y del propio motor del juego. En algunos títulos, SLI escala muy bien en escenas muy demandantes; en otros, la ganancia es menor de lo esperado. Con Destiny 2, la intención de Bungie y NVIDIA fue habilitar SLI para quien quiera invertir en multi‑GPU, pero la experiencia real variará según la escena y la configuración.
Expectativas prácticas antes y después del lanzamiento
Durante la beta de agosto de 2025 se pudo probar HDR; eso ayuda a calibrar expectativas visuales. Tras el lanzamiento final en octubre, los parches y actualizaciones de drivers suelen mejorar tanto el rendimiento como la compatibilidad SLI. Yo sugiero tomar benchmarks iniciales como punto de partida y actualizar pruebas tras los primeros parches oficiales.
Si buscas comparativas concretas, lo razonable es medir tus fps con trazas de juego propio (misiones, asaltos, espacios sociales) y establecer objetivos por tipo de escena. Un solo número no describe la experiencia de juego completa; busca percentiles (p1/p0.1) para detectar caídas puntuales y ajustar la configuración para suavizarlas.
Finalmente, ten en cuenta la influencia del HDR en el rendimiento: activar HDR no suele afectar de manera significativa los fps, pero exige calibración para obtener colores y contraste correctos en cada pantalla.
Solución de problemas y consejos prácticos (troubleshooting)
Problemas frecuentes con HDR y cómo resolverlos
El HDR aporta un salto visual notable, pero también introduce posibles inconsistencias: colores apagados, niveles de brillo fuera de rango o problemas de sincronización entre el juego y la pantalla. Mi primer consejo es comprobar la compatibilidad física: que monitor o TV anuncien soporte HDR y estén configurados en el modo HDR nativo del sistema operativo.
Actualiza drivers GPU y ajusta la salida de color en el panel de control de NVIDIA para que coincida con las recomendaciones del fabricante del monitor. Si notas contraste incorrecto, prueba diferentes perfiles de color y calibra el HDR desde las opciones del juego; a veces la opción por defecto no encaja con la curva de brillo de tu pantalla.
Si HDR produce un comportamiento errático en la beta, recuerda que se trata de una versión previa y que los parches posteriores tienden a estabilizar la experiencia. Mantén copias de perfiles y anota la configuración que funciona mejor para poder restaurarla si un parche la modifica.
SLI y multi‑GPU: problemas típicos y cómo mitigarlos
El escalado multi‑GPU no siempre es lineal. Problemas habituales incluyen micro‑stutter, falta de ganancias en fps en determinadas escenas y complejidad en el frame‑pacing. Antes de intentar SLI, actualiza a la versión final y usa los drivers recomendados por el fabricante.
Comprueba en el panel de control de NVIDIA que el perfil SLI está activado y que el juego reconoce la configuración. En algunos casos tendrás que forzar opciones de perfil o aplicar ajustes de frame‑pacing desde utilidades de terceros; procede con cautela y guarda copias de seguridad de configuraciones. También es útil probar con y sin SLI en las mismas escenas para valorar la mejora real.
Si el sistema muestra inestabilidad con SLI, reduce temporalmente la calidad gráfica y prueba si el problema persiste; así sabrás si la causa es la comunicación entre GPUs o un ajuste concreto de renderizado.
Consejos rápidos de calidad de vida y optimización
Sigue estos pasos prácticos que siempre recomiendo: mantén drivers actualizados, usa SSD para tiempos de carga mejores, cierra aplicaciones en segundo plano que consuman CPU/GPU y prueba distintos modos de sincronización vertical (V‑Sync/FreeSync/G‑Sync) según tu monitor. Pequeñas acciones, como limitar fps para eliminar tearing o activar el modo de baja latencia en el driver, pueden mejorar la sensación de juego.
Si experimentas caídas puntuales, reduce la distancia de dibujado y la calidad de sombras antes que las texturas; así conservarás el aspecto visual mientras aligeras la carga. Guarda perfiles de configuración para cambiar rápido entre rendimiento y calidad según la sesión de juego.
Yo también recomiendo revisar foros y notas de parche oficiales tras cada actualización: a menudo se enumeran cambios de rendimiento y soluciones temporales que ayudan a mantener el juego estable hasta la siguiente actualización.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Necesito una GPU específica para usar HDR?
No necesitas una GPU concreta, pero sí una tarjeta y unos controladores que ofrezcan soporte HDR. Además, la pantalla debe ser compatible con HDR. NVIDIA trabajó con Bungie para que Destiny 2 funcione correctamente en pantallas HDR, por lo que actualizar drivers es clave.
En mi experiencia, la combinación de drivers recientes y una pantalla HDR bien calibrada es la fórmula para ver el beneficio real del rango dinámico ampliado. Si activas HDR y aprecias pérdida de contraste, prueba diferentes perfiles y ajustes de brillo.
Recuerda que HDR es principalmente una mejora visual; su impacto sobre fps suele ser mínimo si el resto del sistema está equilibrado.
¿La GTX 1080 Ti es suficiente para 4K y 60 fps?
Sí: la GTX 1080 Ti figura como referencia práctica para mover Destiny 2 en 4K a 60 fps en muchas escenas, según las pruebas disponibles durante la beta y el lanzamiento. Eso la sitúa como una opción sólida para jugadores que buscan 4K sin llegar a la última generación de tarjetas.
No obstante, el rendimiento real depende de ajustes gráficos y escenarios concretos. Siempre es recomendable ajustar sombras y efectos si buscas mayor estabilidad de fps en escenas complejas.
Si quieres más fps en 4K, las configuraciones multi‑GPU con SLI están pensadas para eso, pero no garantizan duplicar el rendimiento.
¿Puedo usar SLI en la beta?
No: el soporte SLI no estuvo disponible en la beta; llegó con el lanzamiento final del juego. NVIDIA anunció la compatibilidad, pero la activación y optimización de multi‑GPU se produjo en la versión completa, tras ajustes y parches.
Si planeas usar SLI, espera al parche de lanzamiento y sigue las recomendaciones del fabricante para perfiles y frame‑pacing. En ocasiones es necesario afinar parámetros del driver para obtener la mejor ganancia.
Si durante la beta probaste SLI y viste problemas, lo más prudente es esperar a los drivers y parches posteriores para evaluar el escalado en condiciones óptimas.
¿Activar HDR afectará mi rendimiento?
En la mayoría de configuraciones, activar HDR no tiene un impacto significativo en los fps. Su principal efecto es visual: mayor contraste y gama de color. Aun así, la calibración y la calidad del monitor pueden influir en percepción y en ajustes posteriores que sí afecten rendimiento.
Yo suelo activar HDR para evaluar la mejora visual y, si detecto caídas de fps, reviso otros ajustes como sombras o efectos volumétricos antes de desactivar HDR.
Mantén drivers actualizados y calibra la pantalla para optimizar experiencia sin sacrificar rendimiento.
¿Cómo mejorar el rendimiento sin cambiar hardware?
Varia ajustes como reducir sombras, calidad de partículas y distancia de dibujado; prioriza texturas si tienes VRAM suficiente. Cierra procesos en segundo plano, usa un SSD para minimizar cargas y actualiza drivers. Limitar fps puede estabilizar la experiencia y evitar picos variables.
En mi práctica, pequeños ajustes agrupados suelen ofrecer un salto notable en estabilidad sin sacrificar demasiado la calidad visual. Prueba distintas combinaciones y guarda perfiles para alternar entre calidad y rendimiento.
Si después de todas las optimizaciones sigues con problemas persistentes, revisa la configuración de tu monitor y de sincronización (FreeSync/G‑Sync) y considera esperar parches que mejoren compatibilidad y rendimiento.







